Muchos negocios usan un sistema de facturación limitado sin darse cuenta. Funciona “más o menos”, pero nunca ayuda realmente. Es como un paraguas roto: útil… hasta que llueve fuerte. Cuando un sistema funciona bien, nadie lo nota. Pero cuando falla, todo mundo lo siente. Así es la facturación diaria: silenciosa cuando fluye, ruidosa cuando truena. […]
